El privilegio que tuve de su conocencia y trato me obliga a recordar, precisamente en estos momentos universitarios, alguno de los actos de pundonor que fueron costumbre de su vida .
En próxima columneta relataré alguno que viene muy al caso.
Lo confieso sin el más mínimo recato: me emocionó como adolescente del pasado siglo ingresar al campus y transitar por el tercer circuito llamado Mario de la Cueva.
Estoy seguro que en ellos podemos encontrar la motivación y el aliento necesarios para compadecer nuestra conducta, afrontando los riegos que suelen provocar los votos de conciencia con los intereses superiores de nuestra casa.
Pues que el jueves 15, con exagerada anticipación, me apersoné en las oficinas de la Coordinación de Humanidades para la cita que me habían concedido los integrantes del grupo tres de la Junta de Gobierno (JG), con el fin de explorar , eso sí, prudentemente , las opiniones de un universitario obsesivamente preocupado por el desarrollo del inminente proceso de renovación de la autoridad de la UNAM.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/19/opinion/014o1pol
