Esta frase probablemente apareció en la mente del Papa cuando descendió de la aeronave que lo llevó a la Ciudad de México.
Y eso lo enfrenta inexorablemente con las élites políticas, económicas y eclesiásticas que han convertido al país en un infierno.
No menos sucedió con los jerarcas de la Iglesia mexicana, donde abundan enemigos ocultos de la renovación impulsada por el santo padre.
En el espectáculo, aun la primera ruptura del protocolo fue un encuentro planeado con el grupo de los cantantes de Televisa organizados por la esposa del Presidente.
Casi al unísono, decenas, quizás cientos de ángeles y arcángeles salieron volando sigilosamente por encima de él huyendo de las ceremonias y los protocolos convertidos en espectáculo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/16/opinion/019a1pol
