En la Ciudad de México es difícil encontrar un conductor que nunca haya sido sancionado.
El laberinto empieza en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Distrito Federal, instancia desconcentrada del Gobierno que resuelve las inconformidades ciudadanas por multas, trámites o decretos del Gobierno.
Pagó la infracción -porque no hay otra forma de recuperar el vehículo- e inició un nuevo proceso de impugnación.
En esos casos, los capitalinos pueden impugnarlas y exigir la devolución de su pago, sometiéndose a una auténtica prueba de resistencia.
En cambio, la gran mayoría de las demandas que gana la ciudadanía es porque la información en las infracciones está incompleta.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/02/mexico/1456891199_549005.html
