Como resultado de la visita in loco que realizó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entre el 28 de septiembre y 2 de octubre del año pasado, ahora contamos con el Informe sobre la Situación de derechos humanos en México, que confirma, sin lugar a dudas, la crisis de derechos humanos en que se encuentra el país.
El informe que la CIDH dio a conocer el pasado miércoles es ciertamente resultado de esta última visita, pero igualmente del conocimiento que tiene de la grave situación que padecemos en México; por ejemplo, desde que se inició la llamada guerra contra el narcotráfico durante el sexenio encabezado por Felipe Calderón.
Y no sólo de lo que observó durante su estancia, sino también del seguimiento y atención que ha dado en otros momentos a las audiencias temáticas sobre México, y al procesamiento de medidas cautelares, visitas de las relatorías, o peticiones y casos que hasta su oficina han llegado desde nuestro país.
Salta a la vista que en dicho documento la CIDH da cuenta amplia de las informaciones que recibió, los testimonios de víctimas y organizaciones sociales que recabó, las entrevistas que sostuvo con diversos representantes del Estado en sus tres órdenes y niveles de gobierno, así como de los datos oficiales que las propias instituciones del gobierno le proporcionaron.
En este sentido, el informe recoge una caracterización de esta crisis, con particular énfasis en desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y tortura, así como en la situación de inseguridad ciudadana, la falta de acceso a la justicia, la impunidad y las situaciones de vulnerabilidad a las que se ven sujetos los periodistas, los defensores y defensoras de derechos humanos y otros grupos afectados por el contexto de violencia.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/05/opinion/016a1pol
