Y la mejor manera de hacerlo es mediante iniciativas como la Semana de Cine Brasileño que actualmente exhibe la Cineteca Nacional.
¿Dónde quedaron los malos ejemplos y las compañías corruptoras que con humor ramplón denuncia Pink, la cinta del señor del Toro?
Resulta irónico que en un momento en que los poderes fácticos del conservadurismo moral y el fundamentalismo religioso promueven en nuestra cartelera comercial la cinta Pink, de Francisco del Toro (Punto y aparte, 2002; Secretos de familia, 2009), se presente justamente en la semana de cine brasileño la cinta Hoy quiero volver solo, su contrapunto exacto.
¿Dónde el maleficio del matrimonio gay y los horrores de la adopción trastornadora?
Cuando por encima de todo, uno de los protagonistas de la cinta resulta ser un joven invidente de nacimiento, las certidumbres morales pierden totalmente el norte.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/06/opinion/a10a1esp
