Con eso, el gobierno de Dilma Rousseff permanece acorralado en un callejón sin salida, mientras la crisis económica gana volumen y la crisis política se agudiza.
La verdad es que nadie, en el empresariado o en el sacrosanto mercado financiero, cree en eso.
Se da por descartada la permanencia de Dilma Rousseff en la presidencia.
Al contrario: el mercado ya opera, a partir de los últimos días, con la perspectiva de un cambio de gobierno.
Brasil vive con un ojo puesto en el domingo 13 de marzo y el otro en el goteo cotidiano de denuncias, acusaciones y especulaciones.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/03/09/se-agudizan-en-brasil-las-crisis-politica-y-economica-3503.html
