“Lo más extraordinario es que un vidente había advertido a Julio César del grave peligro que lo amenazaba en los idus de marzo.
Ese día, cuando iba al Senado, César se encontró con el vidente y riendo le dijo: ‘Los idus de marzo ya han llegado’, a lo que el vidente contestó compasivo: ‘Sí, pero no han acabado’.
Horas después, Julio César fue asesinado.”Esta dramática crónica, atribuida a Plutarco, se ha empleado muchas veces para advertir a un gobernante, en un sentido sugerente, pero concluyente, que algo podría ir mal.
Conociéndose la naturaleza de sus estudiosos patricios, es posible que tal diagnóstico resultara más bien laudatorio.
Gobernabilidad es la condición que hoy no se da, pareciera que la receta es que la inercia de los hechos maneje a las instituciones.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/11/opinion/018a1pol
