Hacer una ley a modo para criminalizar la protesta e institucionalizar la represión no es nuevo; pero hacerlo durante las luchas que se libran en el estado de México es casi una sentencia.
Aún están abiertas las heridas que dejó la represión de mayo de 2006 en San Salvador Atenco, donde los supuestos encargados del orden torturaron activistas y violaron a las mujeres, y hoy, a partir de la iniciativa del gobernador priísta Eruviel Ávila, se anuncia una nueva escalada represiva.
La nueva norma mexiquense, conocida como ley Atenco, faculta a las policías estatal y/o municipales a intervenir cuando consideren ilegal alguna manifestación o protesta, lo que para el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco (FPDT) –el movimiento creado a partir de la defensa del territorio contra la construcción de un aeropuerto– representa la preparación del camino para reprimir a los que el gobierno considere opositores al desarrollo .
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/26/opinion/010o1pol
