Mis cuadernos de autor jamás podrían pasar a ser publicados pues, contrario a los que hojeaba, se trataba de libretas caóticas que más bien me avergonzaría mostrar, no digamos publicar.
Mis cuadernos de autor (designación que a mí me suena realista pero pretenciosa) son un caos, repito.
Pero por supuesto agradecí la invitación y, tras despedirme y seguir mi camino, dejé fluir la imaginación y me vi empezando un cuaderno de autor falso pero con miras a ser publicado bellamente por Passarge.
Mientras yo los hojeaba, me explicó que eran cuadernos de autor, como se podía ver, dibujos y notas en el de un escultor y dibujos y notas en el de un escritor.
Después de desearnos feliz año mutuamente, con implícita insistencia ofreció mostrarme un par de libros que acababa de sacar en su editorial.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/27/opinion/a03a1cul
