Las informaciones que no quepan en esta entrega o vayan surgiendo día con día, aparecerán como párrafos en columnetas posteriores.
Sus opiniones, totalmente normales en un jesuita, como los de la Ibero, en un Papa resultan epatantes.
Lectores hay que piden mayor información sobre las condiciones de vida de las mujeres, otros contribuyen haciéndome llegar cifras y experiencias.
Pero a mí no me gustan las espadas (menos los espadones) y si me encantan, de manera ecuménica, las copas.
Me conminan a que si todavía tengo datos duros en el buche pues, que desembuche.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/28/opinion/012o1pol
