Todo indica que el coherente y viejo socialista democrático se topó de frente con una poblada gama variopinta de ciudadanos, destacadamente con la juventud de su país.
Tales simpatías la sitúan como la factible ganadora de la candidatura de su partido y, tal vez, de la misma presidencia después.
Pero la batalla del veterano senador ha ido de menos a más, tal vez a bastante más, sorpresivamente a más.
Por un lado es, por demás, digno y sustantivo destacar el efecto que ha venido provocando entre la juventud la oferta política del senador por Vermont Bernie Sanders.
Bernie Sanders ha sido, a diferencia de Hillary Clinton, el aspirante sin posibilidad alguna de triunfo final.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/30/opinion/018a1pol
