Veinte días antes, la mujer se había llevado del albergue cuatro lonchas de queso y dos panes para dar de cenar a sus dos hijas, de 8 y 11 años.
Yurena, de 34 años, fue durante seis años auxiliar de camarera del centro municipal de acogida para personas sin hogar de Santa Cruz de Tenerife.
En un comunicado hecho público el jueves, la empresa ahonda en las razones que la llevaron a tomar su decisión.
La situación económica y personal de esta mujer no es muy diferente de las de los propios usuarios del albergue en el que trabajaba.
Hasta que este miércoles, 30 de marzo, la citaron para entregarle una carta de despido disciplinario por «falta muy grave, pérdida absoluta de confianza, fraude y deslealtad».
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/04/01/actualidad/1459518174_747554.html
