, y recordaban el 24 aniversario del autogolpe liberticida perpetrado en 1992 por su progenitor.
No es casual que el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, haya tildado las inminentes elecciones de semidemocráticas , suscitando las resentidas protestas de los organizadores.
Es el caso de Keiko Fujimori, la hija del ex presidente encarcelado que está purgando una pena de 25 años por los crímenes –matanzas, latrocinios millonarios, graves violaciones a los derechos humanos– cometidos durante su presidencia dictatorial (1990-2000).
Aunos días de las elecciones generales del 10 de abril, cuando se renovarán el presidente, los 130 diputados del Congreso unicameral y los cinco representantes peruanos en el Parlamento Andino, los electores se encuentran irritados y desorientados.
Mientras Keiko Fujimori (40 años) cierra su campaña protegida por barreras policiales y el antifujimorismo reavivado crece geométricamente, se hace más y más probable una segunda vuelta, para celebrarse el 5 de junio, entre ella y Verónika Mendoza, joven y combativa diputada de 35 años, candidata del Frente Amplio, la coalición de izquierda.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/07/opinion/026a2pol
