Cuando hablo de civilización en los demócratas me refiero a la posibilidad de un trato más justo y de una línea de comportamiento que pueda ser asimilable, y no digo con ventaja, por América Latina.
En este caso, con Donald Trump a la cabeza, vienen a la historia muchos de los peores momentos de la humanidad.
Seguirán, eso sí, los dos, con la política de dominación que define a Estados Unidos, que no esperamos que se desvíe o modifique.
Lo veremos pronto, en todo caso no deben olvidarse las apariencias, porque después resulta que éstas salen a flote y se expresan de la peor manera posible: hasta la crueldad extrema y la barbarie sin medida.
Los debates para la carrera presidencial en Estados Unidos han dado mucha tela de donde cortar.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/18/opinion/021a1pol
