En otros términos, empieza a gestarse un consenso sobre la necesidad de pensar antes en términos de salud pública que en lógicas policiales y militares.
Es preciso empezar a hacerlo con inteligencia –en las diversas acepciones del término– y no empeñándose en la tarea la fuerza militar y policial de los gobiernos.
En lo inmediato, mientras no se resuelva el asunto de la despenalización generalizada de las drogas y no se conciba un modelo de control de su consumo, resultaría suicida suspender la persecución de las organizaciones delictivas dedicadas al narcotráfico.
En Nueva York se inició ayer la asamblea general de las Naciones Unidas dedicada a revisar uno de los consensos intergubernamentales más cuestionables, contraproducentes e hipócritas del mundo contemporáneo: el de las políticas de criminalización y persecución de las drogas hoy tenidas como ilícitas.
En lo que parece haber un acuerdo embrionario es en la necesidad de reordenar las prioridades y abordar el combate a las adicciones, no mediante la guerra contra el narcotráfico, sino con un enfoque multidisciplinario que considere los factores económicos, sociales, políticos y culturales implicados en el asunto.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/04/20/editorial-politica-antidrogas-el-debate-esperado
