Pero en este horizonte átono, limitado a repetir los resultados de año pasado, un nuevo fantasma ha emergido: la depreciación del peso.
Este indicador tocó el año pasado su mínimo histórico y en 2016 se prevé que quedé en torno al 3%.
En el primer trimestre ha crecido menos de lo esperado y su producción industrial bordea la recesión.
El año pasado cerró con 40.000 millones de pérdidas y su futuro es ahora mismo incierto.
México, pese a un primer trimestre pletórico, ha entrado en fase de resistencia.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/05/23/actualidad/1464023580_898693.html
