Casanello ha tenido que defenderse de un mote que en la política argentina es lapidario: tortuga.
La injerencia del Papa Francisco sobre la escena política de Argentina es cada vez menos tácita.
Sebastián Casanello, el juez que tiene en su poder 3 de las causas más sensibles de la política argentina fue recibido a solas por Bergoglio durante 40 minutos.
Casanello habría sido el único de los jueces que viajaron a Roma que tuvo una reunión cara a cara con Bergoglio.
Las señales que llegan a Buenos Aires desde el Vaticano no se muestran para nada condescendientes con el gobierno de Mauricio Macri.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/04/argentina/1464994645_455334.html
