En contraste, la Administración de Obama firmó una orden ejecutiva para que todos los edificios federales tengan un baño unisex.
Esas formas de identificar en los bares los baños para hombres o para mujeres en restaurantes y otros lugares públicos van a desaparecer de los aseos individuales de Nueva York.
Lo que hay detrás es un espaldarazo a los derechos de las personas transgénero.
El alcalde, Bill de Blasio, acaba de firmar la legislación por la cual obliga a que los baños de un solo ocupante sean unisex y como tal se identifiquen.
Los baños públicos se han convertido, en resumen, en el campo de la batalla por los derechos civiles en Estados Unidos: lo fueron cuando las mujeres reclamaron poder usarlos en su lugar de trabajo o cuando los negros lucharon contra la segregación.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/08/opinion/1467980649_249417.html
