¿Volverán algún día a sus pueblos los vecinos de Amatrice, de Accumoli, de Arquata o de Pescara del Tronto?
¿Toda la vida?”, se pregunta Pietro, uno de los vecinos de Amatrice arremolinados a las puertas de los barracones instalados por Protección Civil.
En los alrededores de Amatrice, nueve de cada 10 establos se vinieron abajo.
El Gobierno ha levantado en tiempo récord una escuela provisional para que los 170 estudiantes de Amatrice pudieran empezar el curso como en el resto de Italia.
El acceso a la zona roja de Amatrice, el perímetro de la destrucción más absoluta, donde a cada réplica y a cada chaparrón siguen desmoronándose las casas, continúa prohibido.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/23/actualidad/1474657994_007858.html
