Pedro Matías
El libro tiene como finalidad exigir justicia y castigo a los responsables por los 15 ikooots que fueron torturados, lapidados y quemados vivos por una turba de más de 150 personas y exhibir la complicidad de la Fiscalía General de Oaxaca que se niega a ejecutar ordenes de aprehensión contra los agresores quienes se encuentran plenamente identificados.
Un total de 16 personas sobrevivieron al linchamiento, quienes levantaron una denuncia en la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) sin que, a la fecha, existan avances significativos en la investigación.
A través de la reconstrucción de los acontecimientos, con énfasis en aquellos episodios cruentos de la historia oaxaqueña que hacen espejo con el presente, el libro Operación San Mateo del Mar: crónica de una masacre ofrece al lector un relato potente que supera la mera descripción de la barbarie.
Mencionaron que estas páginas no sólo contienen la verdad histórica de los hechos, en voz de los sobrevivientes, sino que también albergan un intento de restituir dignidad a las víctimas.
Una creencia ikoot sostiene que las estrellas del cielo son las velas de los muertos. Desde ese fatídico 21 de junio, 15 estrellas más se sumaron a ese cielo alfombrado de luces, fundiéndose con la eternidad. Sea este libro, entonces, un grito a ese cielo estrellado con una sola exigencia: “¡Justicia!”.
El libro cuenta con una edición impresa, que se distribuirá principalmente en la región de Oaxaca, pero también está disponible la edición digital, accesible para todos de forma gratuita.
El Comité de Víctimas y Familiares Ikoots de la Masacre de San Mateo del Mar, ocurrida en la agencia de Huazantlán del Río, lanza el libro que cuenta la verdadera historia de esta tragedia en voz de las víctimas.
Los agresores, de acuerdo al testimonio de los sobrevivientes, obedecieron a las órdenes de los autores intelectuales y materiales de los hechos: José Luis Chávez Salinas, Camerino Dávalos Larrinzar, Pedro Dávalos Larrinzar, Laura Fiallo Sandoval, Máximo Leyva Piamonte, Teófila Ochoa, Emmanuel Villaseñor Bustillos, entre otros, sin embargo, ninguno ha sido detenido.
Relatan que todo comenzó el 2 de mayo, fecha en la que, de forma arbitraria, un grupo de 12 hombres, indígenas ikoots, de la colonia de Laguna de Santa Cruz, quienes se preparaban para la fiesta patronal del 3 de mayo, fueron detenidos y encarcelados en la agencia municipal de Huazantlán del Río, bajo el pretexto de que habían violado el retén sanitario instalado en San Mateo del Mar.
Esteban Antillón, alcalde tradicional de San Mateo del Mar, y José Luis Chávez, ordenaron la encarcelación, acusan las víctimas.
Mencionaron que “no sólo detuvieron a los varones, sino que también encarcelaron a un grupo de mujeres, a quienes detuvieron, de forma arbitraria, en las calles”.
“A eso de las 11:30 de la noche los detenidos, hombres y mujeres, escucharon disparos. Se alarmaron. Una hora después, desde afuera de la agencia municipal, en donde se congregaba un grupo, comandado por Chávez, arrojaron gasolina al interior de la cárcel y prendieron fuego. El humo invadió el interior; algunas mujeres se desmayaron.
La tensión se elevó. Y de pronto un grupo de familiares de los detenidos llegó a la agencia municipal y, entre forcejeos, lograron liberarlos”.
En la madrugada, cuando los detenidos, tanto hombres como mujeres, escuchaban a Chávez preguntar cómo los matarían, ocurrió algo que evitó –al menos de forma momentánea– la tragedia: un grupo de familiares de los detenidos llegó a la agencia municipal a liberarlos.
Tras los hechos, el 5 de mayo, en la capital de Oaxaca, las detenidas y los detenidos solicitaron medidas cautelares y demandaron una explicación por la detención arbitraria.
La Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) solicitó medidas cautelares para los habitantes de San Mateo del Mar, mismas que no se cumplimentaron. Ante la inacción de las autoridades estatales, las mujeres decidieron instalar un plantón en la agencia municipal de Huazantlán del Río, con el fin de demandar justicia. El plantón se instaló el 22 de mayo y se mantuvo hasta el día de los lamentables hechos: el 21 de junio.
En esa fecha Okass Marissa R. O., y Argelia H. V., así como el de Martín Alfredo R. G., Aquino R. O., Uriel I. C., Rubén A. M., Ileno G. V., Roberto Z., Alejandro H., Nehemías B., Hipólito L. E., Alejandro H. S., Eleno G. V., y Roberto Z. G., fueron masacrados a palos, pedradas, pedazos de block y los remataron quemándolos vivos.
El Comité de Víctimas y Sobrevivientes de la Masacre del 21 de junio en Huazantlán del Río acusó que los asesinos están plenamente identificados, sin embargo, ni el gobierno federal ni el estatal les importaron la muerte de 15 indígenas y la fiscalía General de Oaxaca sigue indiferente a estas masacres.
Tampoco la Defensoría de los Derechos del Pueblo Oaxaca y la Comisión Nacional de Derechos humanos han actuado o presionado para hacer justicia lo que confirma que existe discriminación hasta en la muerte.
