Y Luis Suárez, excelso en la recepción, le coló el cuero por entre las piernas al meta después de un precioso control orientado (3-0).
Rafinha remachó un rechazo de Lux después de un cabezazo de Piqué en una falta botada por Neymar (2-0).
La actitud, sin embargo, resultaba irreprochable: los muchachos de Luis Enrique corrían, atentos e intensos, sin disfunciones ni concesiones defensivas, y muy efectivos habilitados por Lux.
El marco motiva especialmente a los equipos pequeños y a los jugadores más anónimos, por no decir suplentes, pocos tan válidos como Rafinha.
El brasileño resolvió con la gorra la visita del Deportivo, que dimitió de manera escandalosa, desquiciado por el quisquilloso y valiente Neymar, y rematado por el reaparecido Messi.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/10/15/actualidad/1476549663_565541.html
