Le cambiaron los azulejos», detectaba un joven lobista argentino de 29 años que cada día baja del metro en Maelbeek.
Un joven firma en el muro del recuerdo en la estación de Maelbeek.
El metro se detiene en la estación y unos pocos pasajeros salen de los vagones bajo la mirada de una pareja de soldados.
Son solo recuerdos de lo que a esa misma hora, el 22-M, aconteció en Bruselas durante el mayor ataque terrorista de su historia.
Todo rastro del atentado que golpeó el epicentro de las instituciones europeas ha desaparecido bajo 100.000 euros de albañilería, pintura y embaldosado.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/25/actualidad/1461574174_823789.html
