En el mercado central de Calcuta los animales para comer siguen siendo animales hasta que se los comen.
Las calles existen como espacios para miles y miles de personas se ganen la vida comprando y vendiendo.
Cada cinco personas una vaca; más carne vacuna que carne humana comiéndose el planeta.
Desolladas, deshuesadas, cortadas en trocitos, selladas al vacío, amortajadas en celofanes varios, las carnes que comemos en nuestros países cada vez más carniceros hacen todo lo posible por alejarse del animal que fueron.
Así que el Otro Mundo –no podría ser de otra manera– concentra la mayor parte de los hambrientos del planeta: 780 millones de personas.
Fuente original: Calcuta | Planeta Futuro | EL PAÍS
