Chile no se descompuso, ni perdió los nervios ni optó por las soluciones individuales.
Panamá se fue con honor y Chile se queda con dudas.
Vistos los grandiosos desastres de Brasil o Uruguay, lo normal es que la selección chilena -muy cuestionada por su afición- sintiera un escalofrío.
El espejo de Panamá se rompió en mil pedazos y su suerte duró un cuarto de hora.
Chile es grande en ataque y débil en defensa: sufre para sacar el balón y lo saca mal y en el juego aéreo es un juguete que sus rivales rompen con facilidad.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/15/actualidad/1465956940_518362.html
