Desde su inauguración en 2009, más de 20 millones de personas han paseado a lo largo del parque, el barrio que lo rodea se ha revitalizado y ciudades de todo el mundo imitan el proyecto, manteniendo siempre las viejas vías de tren como elemento estético.
Los paneles solares sobre el tejado del edificio ubicado al este de Manhattan, en Nueva York, indican que no es un inmueble de ladrillo normal.
Atrás de los gruesos muros rojos se prueba actualmente lo que para 2020 podría haber en Nueva York, el primer parque subterráneo del mundo, según información de sus creadores.
En la pared, junto a la entrada, se lee en letras grandes Lowline Lab .
El nombre del proyecto tiene como referencia la más espectacular apertura de espacio verde de la metrópolis en los años recientes: el Highline, que eran antiguos rieles elevados, al suroeste de Manhattan, que fueron reconvertidos en parque, y que en la actualidad tiene un enorme éxito.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/10/opinion/027o1cap
