El confinamiento propuesto para General Cepeda no cumplía ninguna de esas condiciones y las empresas involucradas en el proyecto de construcción y manejo tenían negros antecedentes.
En ese entonces a México le urgía contar con sitios idóneos para depositar con seguridad más de 8 millones de toneladas de desechos industriales.
A su hermano, Jesús María, se le señalaba como accionista de la empresa que manejaría el Cimari.
Contaban, en cambio, con los respaldos federal y municipal y el del entonces gobernador de Coahuila Rogelio Montemayor.
En cambio, la mayor parte se tiraba a cielo abierto, en barrancas y lechos de los ríos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/28/opinion/022a1pol
