Pedro MATÍAS | Jaime GUERRERO
OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- Por lo menos 60 migrantes mexicanos, entre ellos varios oaxaqueños, fueron secuestrados por una célula delictiva que operaba en la frontera con Estados Unidos, la cual exigía 15 mil dólares por cada persona privada de su libertad, confirmó la Fiscalía General de Oaxaca.
Sin embargo, a través del operativo coordinado entre la Procuraduría de Justicia de Baja California y Fiscalía de de Oaxaca, se logró rescatar de su cautiverio a un total de nueve migrantes, entre ellos cinco oaxaqueños, quienes se encontraban amarrados de pies y manos con cinchos de plástico.
Además, se logró desintegrar la célula delictiva al detener a los presuntos secuestradores Luis Pérez Martínez o Luis Serrano Cerón alias “el chaparro”; Jesús Antonio Rivera Gaxiola alias “el Rochi o el Toño”; Manuel Román Velázquez alias “el toro o el Chinolilla”; Alberto Jiménez Bautista alias “el Chaleco o el beto”, quienes se encontraban custodiando a los migrantes para que no escaparan.
Posteriormente fue detenido Alberto Jiménez Bautista, quien ahora se encuentra a disposición del Juez Penal, al igual que sus cómplices.
Los hechos sucedieron en jurisdicción de Tijuana, Baja California, iniciándose la correspondiente averiguación previa en la Unidad Antisecuestros de ese estado donde fueron puestos a disposición los detenidos y los dos “cuernos de chivo” que les decomisaron.
De acuerdo a las investigaciones, los detenidos participaron en el secuestro de al menos 60 migrantes y operaban básicamente en la ciudad de Mexicali, sin embargo, a principios del mes de agosto comenzaron operaciones en la ciudad de Tijuana, en donde no solo torturaban a las víctimas, sino que también las violaban.
Detallaron que la célula delictiva contactaba a sus víctimas en los puntos de hacinamiento de migrantes, estancias migratorias, centro de la ciudad, casas de migrantes y los engañaban con ayudarles a cruzar de forma ilegal al vecino país de Estados Unidos, para después llevarlos a una casa de seguridad donde los sometían y mantenían en cautiverio mediante amenazas físicas con armas, y verbales.
Después los obligaban a hablar con sus familiares para exigirles el pago del rescate que los delincuentes marcaban, monto por el cual se calcula podrían haber reunido hasta 15 mil dólares por cada migrante; sumas que cobraban través de depósitos en diversas cuentas.
