Justicia Comunitaria: «Pilatos» de Tlacolulita detienen a vecinos por escuchar música en días santos
En Asunción Tlacolulita, municipio zapoteca de la Sierra Sur de Oaxaca, el silencio no es una sugerencia, es una ley comunitaria. Durante este Jueves y Viernes Santo, los llamados “pilatos” detuvieron a músicos, pobladores e incluso integrantes de la Autoridad Municipal que contravinieron las normas de recogimiento y luto que rigen a la localidad por usos y costumbres.
De acuerdo con la tradición de este pueblo ubicado en el Distrito de Yautepec, los «pilatos» son ciudadanos encargados de preservar el orden sagrado durante la Semana Mayor. Su función es auditar el comportamiento público, asegurando que ninguna actividad mundana altere la solemnidad de las celebraciones.
Es una figura que surge del sincretismo religioso colonial. Representan la autoridad encargada del orden y la disciplina comunitaria. Su legitimidad emana del cargo que les confiere la Asamblea General de la comunidad bajo el sistema de Usos y Costumbres.
Música y Televisión: Las conductas prohibidas
Las faltas sancionadas en Tlacolulita incluyen el consumo o venta de bebidas alcohólicas, así como actividades ruidosas como escuchar música o ver televisión. Estas acciones son consideradas incompatibles con la conmemoración de la muerte de Cristo en la cosmovisión zapoteca local.
Las personas detenidas permanecieron en la cárcel comunitaria por un tiempo determinado y, al recuperar su libertad, cubrieron una multa económica simbólica conforme a lo establecido en la asamblea. Según reportes de la zona, la vigilancia es estricta y no distingue cargos, afectando incluso a funcionarios municipales.
Asunción Tlacolulita cuenta con una extensión de 244.96 km². Al ser un municipio indígena, sus habitantes mantienen rituales que integran la cosmovisión ancestral con las prácticas católicas, creando un sistema jurídico propio reconocido por la ley estatal.
