Quienes deberían entender son los políticos y los empresarios, los que además de preo- cuparse o conmoverse, harían muy bien en hacer caso cuando el Papa les dijo claro y contundente que Dios pedirá cuentas a los esclavistas de nuestros días .
Cada vez que cometen esos actos indignantes, los empresarios y políticos cómplices confirman su egoísmo, avaricia y prepotencia desmedidas.
El papa Francisco y el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, son los más relevantes con sendas agendas de actos públicos.
Los dueños y directivos de las empresas se miraron unos a otros como si no lo creyeran o lo entendieran.
El Papa fue muy enfático al afirmar que el flujo de capital no puede determinar el flujo y la vida de las personas.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/25/opinion/018a1pol
