Pero más allá de las personas, este segundo debate deja tras de sí una pregunta obligada: ¿cómo ha podido llegar el país que se presume ejemplo mundial de democracia a semejante desolación ideológica?
El magnate, por su parte, hizo una enésima exhibición de intolerancia, impericia dialéctica, extremismo fóbico, ignorancia y demagogia, en lo que constituye la personalidad más peligrosa que se haya presentado en décadas, o acaso en toda la historia estadunidense, a una contienda presidencial.
El segundo debate entre los candidatos presidenciales estadunidenses Hillary Clinton (demócrata) y Donald Trump (republicano), realizado la noche del pasado domingo en San Luis Misuri fue, más que una exhibición de dos personalidades contrastadas, la escalofriante demostración de la insustancialidad, la frivolidad y hasta la chabacanería que caracterizan el sistema político del país vecino.
Quedó claro una vez más que la ex secretaria de Estado posee una mentalidad injerencista y belicista y una gran capacidad para minimizar sus propios errores y extravíos, pero también que tiene un pensamiento político estructurado, una vasta experiencia en el poder público y lo que suele llamarse tablas .
Sin más referencias a las propuestas de gobierno que unas cuantas consignas predecibles, ambos aspirantes a la Casa Blanca se trenzaron en un duelo personal de descalificaciones, chismes e incluso amenazas de persecución judicial (de Trump a Clinton), y ofrecieron un espectáculo incluso más abismal que el de su primer encuentro, celebrado en Nueva York el pasado 26 de septiembre.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/10/11/editorial-eu-miseria-de-la-democracia
