Me dijo que le gustaba mi proyecto, que quería co-producir con México y que eso era lo que realmente importaba”, recuerda la directora.
En ella, Carreras narra la emotiva comunión de tres soledades en medio de la hostilidad de una urbe de monstruosas dimensiones, como es Ciudad de México.
Tamara, una mujer disminuida psíquica, vaga por las calles de la ciudad después de que su hermano y protector desaparezca sin ninguna explicación.
Yo buscaba financiación para mi película y, a pesar de que nos conocimos en plena crisis económica española, él decidió arriesgar por mí.
Fue en Huelva donde Lucía Carreras se encontró con el hombre al que considera un salvador, el productor español Rogelio Delgado (CADA Films).
Fuente original: El áspero retrato del México de los desamparados | Cultura | EL PAÍS
