El Chapo, diluido en los días iguales del presidio, ve correr el reloj en su contra.
“Mi infancia fue muy bonita”, llega a decir el hombre que puso su pistola en la sien de México.
Nació en el poblado de la Tuna (Badiraguato, Sinaloa).
La abuela tenía ganado y ordeñaba; él desgranaba las mazorcas para dar de comer a las gallinas y preparar nixtamal.
Los informes psicológicos a los que ha tenido acceso EL PAIS le dibujan como un ser abatido, inseguro.
Fuente original: El Chapo recuerda su infancia: “Me decían hínquese ahí y me daban de golpes con una vara para las vacas” | Internacional | EL PAÍS
