En la mañana cundió el pánico por la amenaza yihadista, pero de nuevo se trata de armas, redes y terroristas locales.
El gobierno turco de Recep Erdogan, más bien, vuelca energías a la represión contra la minoría kurda.
Por primera vez empiezan a temblar los palacios de la Unión Europea (UE).
El balance preliminar de dos atentados suicidas reivindicados por el Estado Islámico (EI) en el aeropuerto y en el Metro de la capital de Bélgica es de 31 muertos y 270 heridos.
Por otro lado, el EI mantiene sus posiciones en una Libia dividida entre tres gobiernos de facto, así que se vislumbran nuevas intervenciones para no perjudicar los intereses petroleros occidentales.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/24/opinion/005a1pol