Exigimos que no vuelvan a realizarse operativos militares dirigidos contra el movimiento social en las tierras y los cielos de Juchitán.
La criminalización, intimidación y represión no son el camino para resolver los reclamos sociales por justicia; antes bien, éstos agudizan los conflictos.
Demandamos del gobierno federal una inmediata investigación y protección al rector y su familia amenazada de muerte.
Su intención (él habló de compromisos , lo cual sale peor) es patética en un país maravillosamente multilingüe.
Ya alertaba Rubén Darío contra la esclavitud mental: ¿Tantos millones de hombres (y mujeres) hablaremos inglés?
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/12/opinion/002a2cor