¿o acaso la propia detención fue tan sólo una medida para negociar la prontitud de la extradición de El Chapo?
Uno supone que una averiguación para fincar cargos por lavado de dinero requeriría meses o más tiempo de investigaciones.
Y la pregunta es inevitable: ¿qué circuitos de poder llevaron a la justica española a doblar sus propias reglas?
El día de ayer el juez español de la Audiencia Nacional, Santiago Peraza, dio por cerrado el caso .
La operación neurálgica que hace de las industrias del crimen organizado un sistema financiero y que, a su vez, asegura su reproducción y constante ampliación.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/13/opinion/020a2pol
