La exsecretaria cedió sus archivos más de un año después, cuando salió a la luz que manejaba una cuenta de correo electrónico personal.
El informe asegura que Clinton empleó una cuenta personal como algunos de sus predecesores, pero que nunca pidió permiso legal para hacerlo a los funcionarios del Departamento de Estado.
Tanto Clinton como sus asesores más cercanos denegaron las entrevistas solicitadas por el inspector del Departamento de Estado encargado de la auditoría.
Si Clinton envió o recibió mensajes clasificados, pudo poner en riesgo la seguridad de la información al no estar albergada y por tanto protegida en las instalaciones del Departamento.
Según los auditores, Clinton debería haber protegido el contenido de estos mensajes imprimiendo una copia de todos ellos y entregándola después al Departamento cuando abandonó el cargo a finales de 2013.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/25/estados_unidos/1464192640_488032.html
