Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir ¡Perdón, perdón hermanos!
Las vivencias en lo familiar: la principal preocupación es la sobrevivencia día con día.
Más a pesar de todo siguen peregrinando y al mismo tiempo viviendo en la quietud y el reposo sin fin.
Todo esto agregado a su bajo nivel de escolaridad ocasiona que realicen actividades ocupacionales no relevantes para el sistema.
El mundo de hoy despejado por la cultura del descarte, los necesita a ustedes.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/19/opinion/a04a1cul
