Dentro de pocos días (el 20 de septiembre) se realizarán en Grecia elecciones anticipadas.
Su participación en el nuevo Parlamento que será elegido, pienso que será por eso bastante reducida, aunque espero fervientemente ser desmentido por las urnas.
Pero eso afectará fundamentalmente el futuro personal de Alexis Tsipras, no el de los trabajadores griegos, que seguirán resistiéndose a la transformación de Grecia en una colonia del gran capital y luchando por preservar sus existencias mismas.
Syriza se presenta debilitado por la salida de la izquierda, que formó Unidad Popular a fines de agosto, y desprestigiado por haber abandonado sus posiciones anteriores y adoptado totalmente las condiciones leoninas impuestas por la Unión Europea y defendidas por la derecha griega tradicional.
Dada la decepción y desmoralización de la mayoría de sus votantes, se puede prever un aumento de la abstención, un crecimiento de los nazis de Aurora Dorada y una cantidad de votos exigua para Unidad Popular, que no ha tenido tiempo para organizarse y difundir sus propuestas alternativas a las de Tsipras-Syriza y la derecha, y arrastra también los efectos de no haber roto antes con Tsipras.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/13/opinion/014a2pol
