OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- Horrorizado de la política migratoria de Donald Trump, el artista oaxaqueño Fulgencio Lazo, alzó la voz con respecto a la problemática que atraviesan actualmente miles de latinos a través del arte con su exposición Travesías Migratorias, la cual se inauguró en el Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo de Oaxaca.
A decir de Fulgencio Lazo, quien radica hace casi 29 años en Seattle Washington, Estados Unidos: “Utilizamos el arte como medio de expresión, de apoyo a nuestros hermanos migrantes que sufren día a día el mal trato y principalmente por los menores que son separados de sus familias”.
Explicó que, a través del arte representados en la exposición “Ronda para niños migrantes”, de la cual también se desprende un libro, “nos manifestamos contra esta política migratoria».
De aquél sentir es que nace esta nueva exposición, ahora individual, que gracias a Alilí López se presenta en el Museo Rufino Tamayo de Oaxaca.
Esta muestra, compuesta por 19 esculturas en madera, pintadas al acrílico y quemadas, es un reflejo de “cómo nos vemos como migrantes, qué es lo que permanece en nosotros y que lo manifestamos en donde lleguemos a vivir, es decir, trato de representar la vida cotidiana de un migrante con su carga cultural pero fuera de su lugar de origen”, dijo el artista también migrante.
Fulgencio Lazo destacó también que esta muestra es un homenaje a los miles de mexicanos y oaxaqueños que por buscar una mejor calidad de vida se aventuran y migran a diferentes países, principalmente Estados Unidos.
Travesías migratorias consta de 19 piezas que fueron realizadas en Seattle y “las tuvimos que traer como parte de esta travesía y no fue fácil porque hay que cruzarla por la frontera, tuvimos que llevarlas a San Diego, cruzarlas a Tijuana y luego a Oaxaca donde permanecerán durante un mes y medio para luego ser exhibidas en Estados Unidos”.
La obra de Fulgencio Lazo consta de diecinueve esculturas talladas en madera y pintadas con acrílicos, cada una con sus motivos iconográficos característicos.
Las esculturas, en su mayoría, son personajes o animales que aparenten estar en movimiento.
Con trazos y colores, el artista comunica un sentido de celebración, de júbilo. Su obra transporta al público a las calendas oaxaqueñas, donde se queman castillos de fuegos artificiales, o a los bailes serranos con sus bandas de músicos.
Su obra es una expresión de una cultura indígena oaxaqueña que resiste ser borrada a pesar de sus constantes migraciones.
Fulgencio Lazo nació en Oaxaca, México, el 27 de abril de 1966 y estudio en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca con el profesor Shinzaburo Takeda, luego en el taller Rufino Tamayo y en la Universidad de Cornish College of the Arts en Seattle.
El artista insistió en que “llevo como tres años llevando mi pintura, mi arte, acerca de toda la cuestión migratoria que se está viviendo y que está terrible, entonces, a través de lo que yo pinto o lo que yo quiero expresar a través de las artes es hacer denuncia de esta situación que se está viviendo ahorita en Estados Unidos que está desintegrando a las familias. Es terrible».
Destacó que “la gente que sigue cruzando la frontera, las agarran y si tu vas con tu familia de este lado agarran a los niños y se han perdido, no hay un rècord en dónde están; luego a los niños los dan en adopción y se pierden, entonces, hay gente que no sabe dónde está sus hijo, carajo”.
“No me puedo imaginar que eso me pase a mí, que me quiten a mi hijo por una mala política, es terrible, entonces, hay mucha gente de los Derechos Humanos de migrantes que están uniéndose en contra de esas políticas”, agregó.
Entonces, dijo, “uno como artista está uno sentado pintando a toda madre y qué puedo yo hacer como artista, como individuo, me pregunté; por eso empezamos a hacer esta serie de actividades, de ahí salió el libro que se le llama Ronda para los niños migrantes y todo enfocado a la cultura y las artes».
Considera que “a través de su pintura busca expresar la vida cultural de los niños, de la familia, la convivencia y el entorno, y fueron 51 piezas. Ya terminamos ese proyecto y se está presentando en varias partes de México y próximamente se va a presentar en Monterrey y termina en Querétaro, pero empecé este nuevo proyecto de esculturas, son 19 esculturas que se llama Travesías Migratorias”.
Esas travesías muchas veces son buenas o experiencias duras porque te topas con el idioma, la comida, no te estableces en un lugar y ahora con esta política terrible, es peor.
Sin embargo, “nosotros con nuestra familia y nuestros hijos hacemos esas travesías y llegamos a todos lados y qué tenemos: una carga cultural que se manifiesta empezando con el idioma, el zapoteco, mixteco, y lo manifiestas con tus fiestas, su música, bailes y comida y así es como se van pasando esa expresión cultural y ese concepto lo manifiesto en la escultura».
Finalmente destacó que “el reto de los artistas es como transmitir ese pensamiento en la pintura o escultura para denunciar este fenómeno que se está viviendo como migrantes”.
