Por consiguiente, en cualquiera de sus versiones, los golpes de mano han sido y son el recurso habitual de nuestra derecha política y social para bloquear las alternativas populares, socialistas y anticapitalistas emergentes.
Entre los siglos XIX y XXI, tiempo trascurrido desde la proclamación de la independencia, su número supera los 2 mil, sin contar asonadas, conspiraciones e invasiones extranjeras.
Su ir y venir puede retrotraernos a los tiempos de las cavernas o situarnos en el camino de la emancipación política.
Han ejercido su poder, su fuerza y, además, nunca han proclamado entre sus haberes su condición democrática.
Matanzas, intrigas palaciegas, fraude electoral, violación permanente de los derechos sindicales, políticos, son las cartas de presentación.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/22/opinion/016a2pol
