Estas acciones influyen también en la baja calidad educativa y significan un retroceso para la dignidad de las mujeres.
Lamentablemente, en los planteles universitarios surgen grupos en los que participa personal académico, administrativo y alumnado, que a veces conspiran contra profesores destacados, a fin de destruirlos.
Mientras aumentan los feminicidios en todo el país y la alerta por violencia de género (AVG) todavía no ha sido activada a escala nacional, en algunos juzgados florece la demagogia en protección de la mujer.
Porque no se trata de un caso aislado, sino frecuente, que no debe servir para multiplicar acusaciones de jovencitas insensatas contra sus maestros ni para que la simulación de protección siga ocultando el verdadero abandono jurídico de la mujer.
Es el caso de la sentencia condenatoria firmada hace poco en el juzgado primero de distrito de procesos penales federales en la Ciudad de México contra un honorable maestro de la UNAM, acusado –sin pruebas– de acoso por una estudiante mayor de edad, quien pese a que usurpó el nombre de otra alumna no logró conseguir una calificación aprobatoria.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/05/opinion/030o1soc
