Pedro MATÍAS
OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- A sus tres años, Jesús ya está marcado de por vida. Su cuerpo fue cercenado y su alma mutilada por sus propios padres.
Jesús no murió de puro milagro. Las heridas que Laurentino López Juárez le causó a su hijo Jesús en la cabeza con un machete podrán sanar pero las cicatrices ahí permanecerán por el resto de sus días.
-¿Qué hizo Jesús, a sus tres años de edad, como para que su padre lo agarrara a machetazos?
-¿Y por qué la madre se niega a denunciar al frustrado filicida, que acaso no le duele su hijo?
Son estas las preguntas que se hacen los propios policías que realizan las indagatorias, los habitantes de Tierra Blanca, en San Agustín Loxicha, en chats de emergencia o redes sociales.
Jesús ingresó al hospital de Miahuatlán bañado en sangre de tal manera que su camisa no se alcanza a distinguir el color original. Las heridas que le causó su padre en la cabeza son de tres centímetros de profundidad.
Ahora está consciente y estable pero su hogar se rompió.
Todavía no sabe que su padre Laurentino, de 40 años de edad, fue detenido, puesto a disposición del Ministerio Público y trasladado al penal de Miahuatlán, según consta en el Legajo de investigación 325/fmia/2016.
Las primeras indagatoria revelaron que Laurentino llegó a su casa en estado de ebriedad y comenzó a insultar y agredir a su mujer Francisca Juárez Juárez.
Con machete en manos, Laurentino atacó a su mujer y al pequeño Jesús.
Los gritos alertaron a los vecinos y obligó a que las autoridades municipales intervinieran.
Laurentino fue detenido y encarcelado momentáneamente en la cárcel municipal de Tierra Blanca y el niño fue trasladado a un hospital de Miahuatlán por paramédicos abordo de una ambulancia. Y la mujer todavía duda en denunciar legalmente al agresor de su hijo.
En las redes y chats de emergencias generó irritación la agresión del niño a tal grado de pronunciarse por encarcelar a los padres de Jesús, uno por instintos criminales y a ella por cobarde. Otros se pronunciaron por adoptar al pequeño.
