Si hubiera una imagen que describiera la indignación que despertó sería el gesto del periodista, también de origen mexicano, Jorge Ramos.
El periodista que, según lo calificó The New Yorker, decidió no sentarse y, apalancado o no, puso voz a los que no tienen voz en México.
Cuando abrió el periódico, el de papel, y leyó el encuentro entre Ramos y Trump, se convirtió en inmediato admirador del periodista estadounidense nacido en México.
México y Estados Unidos mantienen la frontera con el tráfico de personas y comercial más intenso del mundo.
Y los paisanos que viven en lo que en mexicano se dice “El Norte” suman más de 35 millones de personas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/11/opinion/1444580716_403671.html
