OAXACA.- De tan frecuentes en el país, los feminicidios y las agresiones contra las mujeres se han convertido en hechos que ya no escandalizan a la sociedad que de algún modo se habituó ya a recibir noticias de este tipo.
“Las estadísticas sobre la violencia contra la mujer ya no producen reacciones, por eso creo que la novela tiene esa función, la de llegar al punto sensible del lector y provocar la empatía con las mujeres violentadas”, sostuvo la escritora Sandra Lorenzano, autora de “La Estirpe del silencio”.
En conversación con la poeta oaxaqueña Enna Osorio, Lorenzano (Argentina, 1960), relató que su novela (Seix Barral, 2015) aborda la historia de Margarita Carmen Cansino, una mujer que desde niña fue explotada y prostituida por su padre.
Esa mujer, nacida en Nueva York, vivió en Tijuana en los años de la depresión económica norteamericana donde su padre, bailarín que buscó afanosamente la fama sin encontrarla, encontró en su hija la posibilidad de hacer realidad su frustrada grandeza personal.
Esa mujer era nada menos que Rita Hayworth, el símbolo sexual de los años cuarenta que alcanzó tal fama que los soldados norteamericanos traían su retrato en la bolsa del pantalón.
En “La estirpe del silencio”, Rita Hayworth canta y baila en el fastuoso Casino Agua Caliente, el centro nocturno más lujoso de Tijuana donde llegaban a divertirse los productores de Hollywood en tiempos de la prohibición de alcohol en su país.
Fue justamente en los años 30 y 40, cuando Hayworth ya era una estrella del cine estadounidense, que surgió el negocio de la trata de personas, comentó Sandra Lorenzano.
Rita Hayworth, quien fue esposa del director de cine Orson Welles y de un príncipe iraní, padeció la violencia desde niña por parte de su padre, sin que su madre, alcohólica, interviniera.
Ella misma padeció alcoholismo y pasó el final de sus días con graves problemas mentales atribuidos presumiblemente al alcohol, pero que Lorenzano considera obedecieron a la vida violentada de su protagonista.
Oreja Roja
Previamente, en el Foro FILO se presentó el libro “Oreja roja” (Almadía, 2015), novela de Erick Chevillard, un libro de viaje un tanto autobiográfico debido al interés fonético del autor por palabras como “jirafa” y “rinoceronte”.
Acompañado de Raphaël Meltz, agregado cultural de la Embajada francesa en México, y Phillippe Ollé-Laprune, escritor y director de la Casa Refugio Citlaltepec para escritores perseguidos, Chevillard explicó que el nombre de su libro “Oreja roja” es el mote que recibe el protagonista, un escritor francés, en Malí, geografía de la novela, porque con el sol se le ponían las orejas coloradas.
Pero si bien su obra literaria se inspiró en el nombre de Mali que significa hipopótamo, en realidad la atención de “Oreja roja” se centra en animales pequeños, insectos, después de la desilusión al ver al notar la ausencia de los grandes animales del África como las jirafas, los elefantes y otros que en realidad son ya escasos.
“Oreja roja” es un “gran poema épico, sutil”, con tintes de humor que no pretende de modo alguno ser una obra ecologista, sino un libro que busca “proteger” metafóricamente a los animales y a la literatura.
