El viernes, en una manifestación multitudinaria en São Paulo, ex clamó: “Cuanto más me provocan, más me dan ganas de presentarme para 2018”.
Después de este arresto, semanas más tarde, la presidenta Dilma Rousseff nombraba a Lula ministro, con lo que ganaba un aforamiento especial que le libraba de las manos de Moro.
En esa conversación, según Moro, quedaba claro que Rouseff quería nombrar ministro a Lula para que escapara de la justicia.
Lula ha negado tajantemente que se haya aprovechado de esas empresas relacionadas con Petrobras.
Zavascki destaca que Moro no podría haber utilizado esas grabaciones en las que participaban autoridades aforadas, y mucho menos haber levantado el secreto de los pinchazos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/14/actualidad/1465891590_741879.html
