No somos muy distintos del resto del mundo, aunque haya en todo esto tasas y tasas de crecimiento que atender.
Apesar de su prudencia secular, el Banco de México es contundente: el crecimiento de la economía tendrá que seguir esperando y este año nos ofrece menos consuelo y más penuria.
Si las exportaciones no jalan lo que se esperaba, entonces todo o casi todo depende del mercado interno.
El mal de muchos desde hace tiempo ya no es consuelo de nadie.
Si el consumo y la demanda no se mueven, tampoco lo hará el conjunto del aparato productivo y la tendencia al estancamiento estabilizador se mantendrá como espada de Damocles.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/06/opinion/015a2pol
