De ahí el interés del último Informe, algunas de cuyas ideas generales me permito recoger como subrayados para una lectura productiva.
Ergo, el sistema político pierde la capacidad de representar a ese ciudadano empoderado.
El ciudadano que protesta no está afiliado a nada, no protesta desde adentro del sistema político o social, sino desde fuera, como individuo.
Tampoco constituye masa crítica para ser abordado por el sistema político, sino que actúa sólo, circunstancialmente se pone de acuerdo con otros, sin permanencia en la coordinación.
En otras palabras, la diferencia entre apoyo y satisfacción con la democracia arroja casi un tercio de demócratas mexicanos insatisfechos (29 por ciento).
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/15/opinion/018a2pol
