A pesar de la laicidad de los estados la religión crea diferencias, y habría que tratar este problema de otra manera.
Entraba un pequeño español, un pequeño portugués o un pequeño italiano y después de cuatro años salía un francés.
Se metieron en guerras que no afectaban a España en Alemania o Flandes, y al final el país salió perjudicado.
Es muy posible que si no hubiese muerto el futuro del país se habría dibujado distinto”, asegura el historiador.
Únicamente cuenta el dinero, y los intereses privados no se pueden oponer al interés general de una nación.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/05/actualidad/1473069181_416056.html
