La pasión no apuñala 28 veces; lo hace el machismo operando bajo la creencia de posesión absoluta y la garantía social de impunidad. La tipificación legal y mediática correcta es el primer paso hacia la justicia.
VELAS EN LA ARENA: EL SILENCIO QUE GRITA JUSTICIA POR ARACELI EN MAZUNTE
El paraíso también es una escena del crimen. Con velas rompiendo la oscuridad y mensajes que exigían el peso implacable de la ley, mujeres de la Costa de Oaxaca y del Comité de la Mujer e Infancia Mazunte marcharon en un luto silencioso. El recorrido, desde la cancha de básquetbol hasta Playa Elefante (San Agustinillo), trazó la ruta del hartazgo frente a la violencia feminicida.
Araceli tenía 40 años y era madre de tres hijos. El 10 de mayo, día en que se romantiza institucionalmente la maternidad, su cuerpo fue abandonado en la playa tras recibir al menos 28 puñaladas. El presunto feminicida es su expareja, quien actualmente se encuentra detenido. La marcha no solo fue un acto de duelo, sino una exigencia colectiva para que la fiscalía no permita fisuras legales en el proceso judicial.
FOTOS: REDES SOCIALES Y COMITÉ DE LA MUJER E INFANCIA MAZUNTE
«La justicia y la seguridad para las mujeres en México no están garantizadas. Las mujeres seguimos viviendo con miedo en la costa de Oaxaca… marchamos para decir basta, para decir que diariamente enfrentamos el dolor, el luto y la inseguridad en esta tierra turística.»
A la manifestación asistieron familiares y amigas de Araceli, quienes recalcaron que habitar la costa oaxaqueña, lejos de las narrativas gubernamentales de turismo seguro, implica para las mujeres «enfrentar constantes peligros».
De acuerdo con el monitoreo del Grupo de Estudios para la Mujer (GesMujer) «Rosario Castellanos», de enero a la fecha la entidad acumula 27 muertes violentas de mujeres. La crisis se distribuye letalmente: la región de Valles Centrales ocupa el primer lugar, seguida por el Istmo de Tehuantepec, ubicándose la Costa (de donde era originaria Araceli) en la tercera posición de este fúnebre registro.
EL TURISMO DE LA IMPUNIDAD
Mazunte, San Agustinillo, Zipolite: marcas globales de un «paraíso bohemio» que el Estado oaxaqueño vende agresivamente. Sin embargo, detrás de la postal del turismo gentrificado opera un sistema de seguridad fracturado. El feminicidio de Araceli, perpetrado con 28 puñaladas en plena playa, exhibe la atroz vulnerabilidad del cuerpo de las mujeres locales. Mientras la infraestructura policial y estatal se despliega para proteger la «experiencia» del visitante extranjero o nacional, la vida de las habitantes originarias queda expuesta. Que la Costa sea la tercera región más letal para las mujeres desnuda la falacia del desarrollo turístico: no hay derrama económica que compense a una comunidad que tiene que salir con velas a la playa para exigir que no haya impunidad en el brutal asesinato de una madre de familia.
AMI: Desmitificar la «Violencia Pasional»
En la cobertura de feminicidios, el lenguaje periodístico debe ser exacto para no encubrir al agresor. El reporte señala que Araceli recibió «28 puñaladas», un claro indicador de saña (odio extremo sobre el cuerpo de la víctima), característico del delito de feminicidio. Como audiencia, debemos rechazar titulares de otros medios que clasifiquen estos actos como «crímenes pasionales». La pasión no apuñala 28 veces; lo hace el machismo operando bajo la creencia de posesión absoluta y la garantía social de impunidad. La tipificación legal y mediática correcta es el primer paso hacia la justicia.
