Don Panchito recomienda una pomada para el dolor que, dice, ayuda a mitigar también “los golpecitos” que reciba del marido.
“Estoy feliz de tanta gente a la que he salvado”, confiesa el médico antes de salir para el centro de Salud.
Don Panchito heredó el oficio de su padre y durante años vivió de recorrer los caminos tratando a los enfermos con las plantas medicinales que recogía en el valle.
Aquí, como en el Hospital Boliviano Español de Patacamaya, médicos tradicionales y médicos científicos comparten consulta con naturalidad.
El centro dispone de un vivero donde se cultivan plantas medicinales y un laboratorio donde se fabrica la farmacopea andina.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/06/planeta_futuro/1467816048_811103.html
